La FÁBRICA .....2000-01


Textos completos incluidos en el catalogo bilingüe

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INTRODUCCIÓN: LA FÁBRICA REGISTROS HIPERFOTOGRAFICOS E INSTALACIONES.

Menene Gras Balaguer

La Fábrica es un proyecto de Marisa González para la Fundación Telefónica, cuya presentación se hace en el marco de PHOTOESPAÑA 2000, coincidencia que no es fortuita, sino que se adecúa perfectamente al soporte de origen sobre el que ella ha realizado este trabajo. Recurriendo a la fotografía,,
su digitalización y correspondiente manipulación por ordenador, al igual que al video, la artista, una de las pioneras en España en el campo de la electrografía, muestra la dimensión de un proceso que inicia en Chicago, cuando concluía sus estudios en el departamento de Nuevas Tecnologías que dirigía Sonia Sheridan en el Art Institute, durante la década de los 70. Desde entonces, y en base a la continuidad que ella ha sabido dar a la exploración
inicial de los Sistemas Generativos, ha trabajado con los distintos instrumentos y herramientas tecnológicas a su alcance, con una finalidad estrictamente experimental, como ha podido comprobarse en las distintas exposiciones en las que ha participado individual o colectivamente. Pero, ahora, aborda por primera vez en su trayectoria un tema derivado de la arquitectura, impulsada por unos acontecimientos que la motivan especialmente por su proximidad.


Detrás del argumento de esta exposición, hay una fábrica real, un edificio histórico, característico del desarrrollo industrial regional en el que se inserta, y que al finalizar el siglo de su existencia ha sido desprovisto de su función, por el nacronismo de sus instalaciones y maquinaria. La inmediatez del derribo
y la visión de los interiores y exteriores en ruinas ha suministrado el argumento de esta exposixión, así como la posibilidad de determinar el carácter procesual del trabajo de la artista. El registro del ojo fotográfico y de la cámara de video abarca la destrucción fraccionada, la lenta desaparición en un
tiempo manual, que obliga al reconocimiento del territorio y del paisaje. Su dislocación mediante la técnica del "despliegue" horizontal, que elimina el límite en la secuencia, constituye la justificación de esta arqueología industrial determinante del carácter procesual del trabajo que se presenta, El proyecto
se resuelve así en una actuación consecuente con la apropiación y transformación recíprocas, que precipitan un nuevo relato, con ayuda de los instrumentos que le brindan las nuevas tecnologías. El reciclado sigue siendo, no obstante, el procedimiento preliminar, que antecede a cualquier nueva configuración o intervención, favoreciendo una comprensión global acerca de la unidad de su trabajo.


El presente catálogo consta de siete apartados, división que corresponde no sólo a las siete secciones sobre las que se ha organizado y distribuido la información que contiene, sino también a los siete silos que constituyen la estructuran del edificio de la fábrica. El número "7" se reproduce en todas las
clasificaciones, con el fin de enfatizar el carácter simbólico de los siete silos, y su protagonismo en el origen de este proyecto. El diseño del catáologo se basa en este elemento y la caida, que es el acontecimiento determinante. La reticulación se ha realizado también partiendo de este número geométrico,
tanto en lo concerniente a capítulos como a estructura gráfica: columnas y módulos concernientes a la paginación responden a idéntico criterio. Asimismo, la doble página central con la imagen de los imponentes silos imita la de la portada y contraportada, pero con las ventanas semicilíndricas en las que se escenifica progresivamente la acción del derribo. El inventario de los contenidos también se remite a este número, dando cabida a la conversación introductoria, concebida como una presentación de la obra por la propia artista, cuya intervención en el catálogo merece destacarse, como se deriva de la inclusión deliberada de las dos secciones que titula Recorridos y Anexo: en la primera, adjunta una carpeta de fotografías concerniente al trabajo procesual desarrollado durante la elaboración de este proyecto, a la que incorpora textos escritos en primera persona que describen su experiencia. En la segunda, se encuentran reproducidos otros textos anteriores, también suyos, y sobre ella, rindiéndose homenaje al crítico José Ramón Danvila, con quien le
unió una estrecha amistad. El catálogo, en este aspecto, tiene mucho de libro, en el que la artista ha desempeñado el papel de autor, pero también reúne todos los requisitos de un catálogo, no sólo por la exhaustiva documentación que aporta, sino también por las colaboraciones que se incluyen. Los textos de Sonia Sheridan, Claudia Gianetti, Roman Gubern, Alicia Murría y Fernando Castro, junto con el mío propio, representan una aproximación a esta exposición en particular y a su obra en general, que, desde su diversidad de perspectivas, tratan de situar la producción de la artista en un contexto teórico/crítico e histórico, procediendo a su justificación.



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